Por resumirlo; tenemos un Gobierno tan infame como inútil y una oposición que brilla por su ineficacia. Vox es, con su desafío polarizador, la prueba de que Sánchez jamás hubiera encontrado mejor aliado de su propia estrategia victimista; el Partido Popular, con sus nefastos dirigentes, no acaba de sacar los pies de un charco cuando ya los ha metido en otro. Lo último es el cantinfleo de Nuñez Feijóo con una moción de censura imposible, que solo sirve para desviar el foco de la corrupción del Gobierno.
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