Haz el bien, hazlo bien, pásalo bien (las tres bes)

Siempre me ha llamado la atención lo poco habitual que resulta ver a un líder social, político, deportivo… pedir disculpas por sus actos. Más raro aún es que reconozca que el adversario, en ocasiones, tenía razón y que él mismo se equivocó. Existe una obsesión casi enfermiza en muchas instituciones por justificar lo injustificable. Esa incapacidad para asumir responsabilidades termina proyectando una imagen de cerrazón y falta de honestidad.