Si ya la condena por violación a Dani Alves dejó un sabor agridulce entre juristas especializadas en violencias machistas porque fue penado con el tiempo mínimo, cuatro años y medio de prisión, cuando la fiscalía pedía nueve años (entre otros motivos porque el exfutbolista pagó una indemnización de 150.000 euros para reparar el daño), su absolución ha caído este viernes como un jarro de agua fría en personas y colectivos implicados en la lucha contra las violencias sexuales. El Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) ha absuelto al jugador al considerar que el relato de la víctima “no es fiable”, porque existen inconsistencias y no hay pruebas suficientes que desvirtúen la presunción de inocencia. Sin embargo, magistradas como Carla Vallejo entienden que el fallo no incluye la aplicación del pleno consentimiento que contempla la ‘ley del solo sí es sí’ y exige «declaraciones perfectas» en momentos de ‘shock’. «Parece una sentencia propia del sistema legal anterior», afirma.

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