Donde menos se imaginaba, de la industria automovilística italiana, ha llegado una de las primeras mayúsculas represalias europeas a los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump a partir del 2 de abril. En concreto, de Ferrari. Así lo ha puesto de manifiesto un sorpresivo comunicado de la célebre compañía de coches de lujo, mediante el cual se ha anunciado la previsión de un aumento del precio en sus automóviles de hasta un 10% en Estados Unidos.

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