Si Pekín fuera unos grandes almacenes, sería esta la gran semana de Europa. Representantes estatales, comunitarios y empresariales han pasado por la capital para limar asperezas con China y apretar las filas en el frente contra Donald Trump, artífice de un acercamiento entre Bruselas y Pekín tras años de incomprensiones y reproches. La temperatura la fijó días atrás Ursula von der Leyen, jefa de la Comisión Europea y terco martillo pilón contra China, con unas declaraciones inverosímiles meses atrás: «Debemos interactuar de manera constructiva con China para encontrar soluciones que beneficien a ambos».

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