Alejandro Casona en realidad se llamaba Rodríguez. Escribió, por ejemplo, «Prohibido suicidarse en primavera» o «La dama del Alba». Había nacido en 1903 en la aldea canguesa de Besullo y, unos años después, él y su familia radicaron en Miranda de Avilés donde su madre, Faustina Álvarez, ejerció como maestra. «Mi tío guardaba de aquellas escuelas un recuerdo estupendo porque reconocía que ahí había aprendido a leer», señaló Rodríguez al término del Día del Exilio que ayer acogió el Centro Niemeyer. En este homenaje oficial en el que participaron la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que sustituyó a su compañero Ángel Víctor Torres, ausente por estar convaleciente «de su cáncer», señaló Adrián Barbón, que cerró el tributo oficial a las víctimas de la dictadura antes de que la Escuela de Baile Mar de Violetas acompañase sobre el escenario dispuesto en la cúpula del Niemeyer a la cantante Marta Elola, que interpretó el clásico de Chicho Sánchez Ferlosio «Gallo negro, gallo rojo».

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