El juzgado de Violencia Penitenciaria comparte sede con el Instituto de Medicina Legal. Cada vez que llega un cadáver a las instalaciones de La Corredoria, el olor recorre el edificio. El hedor obliga a abrir las ventanas y los funcionarios están hartos de esta situación. La magistrada María Elvira Gutiérrez ha puesto en conocimiento de la administración esta problemática, pero la solución no acaba de llegar.
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