¿Y ahora qué?

Llevo unos días, semanas ya, en realidad, sin leer. Voy a tratar de explicarme mejor para que se comprenda lo que quiero decir, no se me entienda en términos absolutos, que son los que se aplican ahora a casi todo, nos hemos vuelto, la sociedad, de un categórico que asusta y enmudece a quien busca la medianía. Desde hace unos días, semanas ya, en realidad, no le dedico a la lectura ni el tiempo ni la entrega a los que acostumbro desde bien pequeña, cuando ella, la lectura, era, para mí, esa amiga invisible que el resto de niños no necesitaban porque sus infancias encajaban en el molde, no lo rompieron, como yo, según fueron creciendo.