Ha cambiado paulatinamente con el tiempo. Lo ha hecho despacio, sin pausa pero sin prisas. El turismo en Asturias ha pasado del veraneo a la avalancha de visitantes, lo que puede representar, me temo, un peligro inminente. Morir de éxito. Supongo que, sin ponerse negativo, habrá que buscar un remedio para evitar situaciones como las que hoy se ven en Cataluña, en Málaga, en Canarias, en Santiago…
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