Una vida sin arrugarse

Siempre sonriente nos decía que iba a llegar a los cien años y no fue posible. Se arrugó definitivamente «La voz de tergal», pero costó trabajo arrugarla. Hace poco más de un año, con motivo de «Los Cancios de Chigre», estuvo interpretando unas rancheras. No le quedaba mucha voz pero de gusto iba sobrado. «Voy al 30 por ciento o sea que mejorando», decía. El humor no lo perdió nunca y el querer saborear un vinín blanco tampoco. Alternaba todos los días con su Marité del alma y nos contaba de su buena memoria sus andanzas en la Vespa por las romerías asturianas; luego pasó al Biscuter al ir aumentando la familia y más tarde iba con la popular 2 Cv.