Un pastor humilde

Hay tiempos en los que la Iglesia se hace fortaleza, y otros en los que se hace casa de todos. El pontificado de Francisco ha escogido lo segundo. Ha abierto ventanas, ha corrido las cortinas, ha encendido lámparas de misericordia. En un mundo herido, ha preferido hablar bajo y abrazar mucho. Ha puesto la cercanía y la humanidad en el centro de su magisterio, y eso no ha pasado desapercibido.