Cuando Vox pidió al Pleno prohibir el uso del burka en instalaciones municipales, solo pretendía hacer ruido y sembrar odio; el Supremo ya lo rechazó, el Ayuntamiento carece de competencias y el que haya visto un burka en Gijón, que levante la mano. La propuesta dividió al gobierno y desubicó a un concejal forista.
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