En Gozón empezaron el mandato sin aparejador y sin interventor. En Llanes, les costó completar todos los puestos de la oficina técnica para poder dar salida al montón de licencias y trámites urbanísticos que se acumulaban sobre la mesa sin resolver y, cuando lo han hecho, han sufrido ya las primeras bajas. En Nava, por intervención han pasado varios profesionales en el último año y medio y eso complica la labor. Y así todo: ejemplos como estos los hay en muchos concejos.

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