Nunca llueve a gusto de todos pero lo de este Viernes Santo fue el disgusto mayúsculo para los miembros Real Cofradía de Nuestra Señora de la Soledad y de la Santa Vera Cruz. la hermandad fundada en 1953 era la protagonista de la procesión nocturna, la de La Soledad. Tenían que sacar a las 21.30 horas de Santo Tomás de Cantorbery dos pasos: el del «Lignum Crucis», que porta la astilla de la Cruz de Cristo, y el de Nuestra Señora de la Soledad, que esperaba bajo palio su salida en la plaza de la Merced. Cuando estaban a punto de cruzar delante de la parroquia que es sede de esta cofradía un fuerte aguacero frustró los planes de los cofrades, que tuvieron que dar marcha atrás y regresar hacia la Merced. Ya con la Virgen a cubierto se anunciaba que «debido a las condiciones mteorológicas» resultaba imposible realizar el recorrido procesional. Las lágrimas hicieron acto de presencia entre los integrantes de la banda de tambores y varios cofrades veteranos que acompañaban a la Virgen mientras se guarecían de la lluvia.

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