La última homilía de Bergoglio, ¿o la primera?

Con frecuencia recibo en mi WhatsApp textos cursis o de mala factura atribuidos casi siempre a autores clásicos: Séneca, Cervantes, Montesquieu, Voltaire, por supuesto de «El Principito», de Saint-Exupéry; de Proust, de García Márquez… y nunca falta el pésimo autor brasileño, Paulo Coelho. Pues bien, suelen ser falsos y parten de algún autor anónimo que se ríe de las redes y de los lectores que no leen. A uno que haya leído el «Quijote», a Proust, a García Márquez…, difícilmente pueden colarle un texto mediocre, y tampoco un texto bueno si lo atribuyen a Paulo Coelho, incapaz de textos buenos.