La guerra de Ucrania ha sacado de su letargo a Europa, pero de esa lucidez no ha surgido aún (¿lo hará?) la determinación de afirmarse y defenderse. En cambio ha hecho despertar en toda Rusia su viejo sueño de gran potencia imperial. Aunque en Ucrania tenga ahora Europa un escudo, Rusia, que tenía un ejército convencional deplorable, se ha rearmado. Ese despertar doble, aunque asimétrico, crea las condiciones para un conflicto inacabable, bélico o no. ¿Le interesa a Trump ponerle fin?. Desde luego que no, su afinidad es mucho mayor con Rusia que con Europa, pues lo que para él está en juego es que el poder sea democrático o no lo sea. Su pesadilla será muchas noches que en USA vuelve a haber un pleno Estado de derecho, a la europea, que lo siente de nuevo en el banquillo. Trump mete miedo, pero la ingenuidad de muchos europeos pensando que es solo un temporal pasajero, más miedo aún.
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