El apagón del pasado 28 de abril ha llevado el debate sobre las nucleares al centro de la batalla ideológica en política energética entre PSOE y PP. La ofensiva de los populares para recuperar el papel de las centrales nucleares y prolongar su vida útil se redobló tras el masivo apagón peninsular, situando como un asunto de “interés nacional” la necesidad de mantener un “mix energético equilibrado”. Pedro Sánchez salió al paso no solo tratando de blindar su hoja de ruta sobre las energías renovables, sino retando a los “ultrarricos” de las compañías energéticas a garantizar su seguridad y viabilidad económica para visibilizar su ineficiencia. Tan solo 24 horas después del apagón, el jefe del Ejecutivo ya contraatacó, calificándolas más como un problema que como una solución, consciente de que se agudizarían las presiones pronucleares de los meses anteriores tanto empresariales como políticas.

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