A lo largo de la historia del callejero gijonés algunos hombres y mujeres pudieron pasear por la vía pública que llevaba su nombre. Es decir, que el honor les fue concedido en vida. Hubo bastantes ejemplos, que no relacionamos, pero con el paso del tiempo –es «ley de vida»– cada vez son menos los casos.

Publicado enOtros Última Hora
