La sal es la única especie mineral que tiene una aplicación culinaria directa desde la antigüedad, aunque hay otras que se consumen de forma colateral como aditivos alimentarios (yeso) o en medicina (calcita y barita, por ejemplo). Existen muchos tipos de sales químicas, pero la que conocemos específicamente como sal común es, sobre todo, un compuesto de cloro y sodio denominado «halita» (NaCl), obtenido por evaporación del agua marina o por minería subterránea en yacimientos sedimentarios evaporíticos.
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