Los «therians» de la política

Si convenimos en que el hombre desciende del mono y sigue descendiendo, la afición de unos cuántos de identificarse con animales, imitar sus hábitos y dar cuenta de ello en las redes sociales conduciría a reconocer sin dudas uno de esos comportamientos sandios a los que la especie nos tiene acostumbrados en su imparable decadencia. Afinando la ironía, ¿no cabría deducir que el fenómeno “therian” deja de ser una extravagancia juvenil para convertirse en ciencia política aplicada?