Sinceramente, no me lo creo. Es decir, no pensaba que hoy en día existieran tantos «rijosos» en España (según la RAE: inquietos, alborotados, lujuriosos, sensuales ante la presencia de una mujer). De un alcalducho en Orense podría imaginarlo. De un Salazar bajándose la bragueta a diestro y siniestro, también. Pero que todo un DAO, el máximo responsable operativo de la Policía Nacional, elegido y ensalzado por el ministro del Interior, esté implicado supuestamente en algo así, ya me parece demasiado.
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