Como geógrafo siempre me costó entender las fronteras administrativas, ya que dividen o generan ámbitos espaciales que no obedecen a lógicas históricas, territoriales o medioambientales. Un río, una montaña o cualquier elemento físico del paisaje me parecen más lógicos para marcar esas fronteras, al ser elementos claramente identificables, que otros criterios más subjetivos utilizados, pero la realidad es otra.

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