Hay palabras que duermen el sueño de los justos durante años. Y, de repente, un día, alguien las despierta de forma abrupta. Pasan de que nadie se ocupe de ellas a estar en boca de todos. Es lo que ha ocurrido con «némesis». Ahora puedes oír el término de moda en una vulgar conversación de mercado o mientras esperas turno en la peluquería: «Ojo con Sánchez, que le habéis dado por muerto y resulta que es la némesis de Trump».
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