España aprobó definitivamente muy a finales del año pasado la reforma fiscal para sumarse a la iniciativa internacional para garantizar que las grandes multinacionales paguen un tipo mínimo del 15% en el impuesto de sociedades. El proyecto, impulsado por la organización de países desarrollados OCDE, avalada por el G-20 y regulada también por la UE y por sus estados miembros, busca garantizar un impuesto mínimo a los grandes grupos empresariales con el objetivo poner fin a las prácticas fiscales de las empresas multinacionales que trasladan beneficios a países o territorios con bajas imposiciones para reducir artificialmente su factura fiscal.

Publicado enOtros Última Hora
