El país más grande del mundo corre el riesgo de estar cada vez más vacío. Rusia sufre una crisis demográfica que la guerra con Ucrania ha acentuado y el Kremlin busca razones en el exterior. Algunos expertos han señalado que la natalidad actualmente está a niveles del siglo XVIII y las previsiones no son favorables para Rusia. El problema preocupa a las élites. El propio presidente Vladímir Putin ha defendido en alguna ocasión que debería «estar de moda» tener siete hijos o más, como sucedía en el pasado. En este contexto, las producciones cinematográficas y televisivas extranjeras se han convertido en una cabeza de turco.

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