Querida Amparo

No sé muy bien qué decirte. No tengo palabras, de verdad. He leído tu entrevista en mi periódico. Y es que yo soy madre y abuela… intuyo lo que se puede sentir cuando se pierde un hijo; lo sé por lo que sufro cuando ellos sufren. Y ya, Amparo, no me quiero imaginar cómo será sentir que el canalla que le quitó la vida a tu única hija, tu vida también, Amparo, está, a pesar de la condena a 123 años por asesinar al compañero que iba con tu hija y a un periodista, y hoy, ahora, para empezar el año, disfruta del tercer grado para vivir lo que tu hija no pudo hacer.