¿Puede dar explicaciones Sánchez?

Los físicos definen un fenómeno que llaman desgaste de materiales. El uso, debido o indebido, de un objeto acaba por desgastarlo y pone en riesgo que responda a lo que se espera de él. Las pastillas del freno de nuestros coches son un ejemplo cotidiano. Pedro Sánchez es un material desgastado que da respuestas al continuo de investigaciones judiciales de una manera que ya no provoca el efecto esperado. Del garbanzo negro que fue Ábalos, pasamos a la decepción con Cerdán y a la estupefacción con Zapatero mientras la teoría del «lawfare» (ahora vemos que quizás convertida en práctica por Leire Díez) intenta apaciguar los efectos de las causas contra Begoña Gómez y David Sánchez. Cada nueva explicación deja más en evidencia que la anterior era una mera excusa. Procesos judiciales al margen, el póker de prendas que forman Koldo García, Víctor Aldama, Leire Díez y Julito Martínez ya exigen una explicación de por qué han estado tan cerca del presidente del Gobierno que llegó para acabar con la corrupción y por qué han entrado y salido de la sede del PSOE como Pedro por su casa. Sánchez nunca ha explicado eso, ni a los ciudadanos, ni a sus socios parlamentarios, ni a sus votantes, ni, sobre todo, a los militantes del PSOE que le auparon a la secretaría general precisamente para erradicar a ese tipo de elementos.