PP y Foro, la reconquista de la sensatez

La escenografía cuenta a la hora de dibujar desde las bambalinas los pormenores del relato. No es cuestión baladí que populares y foristas teatralizaran su reciente acuerdo regional en el Salón Europa del Parlamento asturiano, como no lo fue que, en marzo de 2019, Pablo Casado Y Carmen Moriyón sellaran en el Salón Reconquista del hotel capitalino del mismo nombre la concurrencia en común a las elecciones generales. En un momento en que la Unión Europea zozobra, desubicada en un nuevo mapa geopolítico de difusas alianzas y raras componendas, cualquier escenario alusivo conlleva un tono de alianza. Como lo es también que Álvaro Queipo y Adrián Pumares rubriquen una entente cordialísima con claro afán reconquistador, al modo en que ya se intentó hace seis años por parte de sus mayores. Ya no hay caras de hormigón armado ni dirigentes lechuguinos que vinieron a inventar la pólvora como ocurrió antes en ambos partidos. Máxime en el PP, donde parecen haber sobrevivido a la extinción de los viejos saurios y sus postreros manotazos.