La iglesia más representativa de Mieres, la de San Juan, hace ya un tiempo que es nonagenaria y su envejecimiento es dolorosamente apreciable en las paredes del templo. El inmueble se mantiene saludable y robusto, pero está lleno de arrugas, con un deterioro que «atenta contra la dignidad del santuario consagrado al patrón de la ciudad», apuntan los feligreses. Es por ello que la Iglesia tiene previsto abordar una rehabilitación integral del edificio.

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