David Concha es todo un artista. Sabe rescatar la esencia de las personas a las que retrata. Su pasión por este arte y cuidado por el detalle se ven reflejados en cada trazo con el que va dando forma, en una lámina en blanco, a un alma que traspasa el papel a través de la mirada. Este llanisco, natural de Posada, ha querido rendir un homenaje muy especial al paisanaje de su tierra con una exposición que recoge cerca de cuarenta retratos en blanco y negro de sus vecinos. Con la sola ayuda del carboncillo, ha conseguido remarcar los rasgos más distintivos de cada uno, dando como resultado una auténtica galería de imágenes donde muchos pueden encontrarse y reconocerse.

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