El martes causó sorpresa que el vicepresidente del Parlamento, Gustavo Matos, usara la sede de la Cámara y no alguna de las instalaciones oficiales del PSOE para desvincularse del empresario libanés Mohamed Derbah. Lo cierto es que el Reglamento lo permite, aunque comienza a cuestionarse arreglar esa ‘laguna’.

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