Cuando la Fiscalía General decide marcar el perímetro de los beneficios penales de un investigado justo en el momento en que su confesión empieza a incomodar al poder ejecutivo, el problema deja de ser técnico y pasa a ser sospechosamente político. Por eso no resulta difícil de entender que la intervención de Teresa Peramato erosiona cualquier presunción de neutralidad.
Publicado enOtros Última Hora
Peramato
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Juan Francisco Saenz
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