Los «Conciertos del Auditorio» han sido capaces de situar a Oviedo, durante las últimas décadas, a la vanguardia de las programaciones de música clásica que recorren los diferentes teatros y salas de concierto de la geografía española. Pocas –por no decir ninguna– poseen un nivel tan uniforme y de tantos quilates –en relación con sus características demográficas– como la capital del Principado: una ciudad que respira música por los cuatro costados y donde, dicho sea de paso, no se mercadea con el precio de las localidades, entendiendo la cultura como una obligación para con la ciudadanía más que como una mera oportunidad de rédito económico.
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