Agosto tocó a su fin más fiel que nunca a las tradiciones locales. Llegaron las mareonas de San Agustín, hasta con algún foriatu babayu desafiando a los salvamentos locales, y los llenos en el hípico y el Festival de la Sidra. Lo de las Mestas es un acontecimiento casi más social que deportivo, con justa fama de cerrar el verano gijonés en los días previos a la vuelta al cole. Aunque aún quedan las tradicionales réplicas festivas de algunos barrios, como la Guía, Cimavilla o el Grupo Covadonga, que es casi otro barrio más. Logró batirse, después de algunos años, ese curioso récord de escanciado simultaneo, cómo si en el resto del mundo se estuvieran pegando por echar sidra en los vasos brazo en alto. Lo cierto es que el verano gijonés nos ha quedado de lujo. Sabiendo lo que es el Norte esta vez no puede haber mucha queja en lo climatológico; con pleno de arena en San Lorenzo que luce superficie seca hasta en la mismísima Escalerona. Y se han encadenado, uno tras otro, los llenos en esa sucesión de festejos, espectáculos y festivales varios que es el estío local. Prueba de que estamos en racha es que hasta el Sporting comenzó con buen pie la temporada.
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