Muerte en el exilio

En tal día como hoy de 1940 se quitaba la vida en Portbou, o se la quitaron (casi seguro lo primero), Walter Benjamin, cuyo asistemático legado se irá haciendo aún más grande conforme se apaguen las razones para el optimismo histórico. Huía del fascismo de Europa, pero temía el modo de vida americano. En su eclecticismo filosófico-religioso había una voluntad de totalidad que hoy, por ausencia, parece profética. La cultura judía proporciona la envolvente mística a su materialismo y explica su pensamiento y su actuar, al igual que ocurre con buena parte de las luminarias filosóficas, científicas, literarias y musicales del siglo XX. Conviene tener esto presente para no equivocarnos en las circunstancias que vivimos. Ser antijudío es, simplemente, una estúpida automutilación, por mucho que hoy Israel esté en manos de un gobierno que cada día hace méritos para el título de genocida.