A los hosteleros de Langreo no les está sentando nada bien la ordenanza de terrazas que les obliga a separar mesas y sillas 1,8 metros de la fachada de su local. La aceptan porque no les queda otra y porque la ley busca el beneficio de las personas invidentes y con movilidad reducida, pero eso no impide que los propietarios de bares y cafeterías se quejen de las consecuencias de la aplicación de la normativa.

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