Terrazas a tope, calles repletas, plazas colmadas de visitantes haciendo –y haciéndose– fotos, multitud de acentos fundiéndose en el caminar de la gente y hoteles en los que conseguir cama suena a misión imposible. Así luce la escena de la Semana Grande de Gijón, en su primer fin de semana, tras el pregón del viernes protagonizado por Mina Longo. El nublado panorama de ayer, a nivel meteorológico, no impidió a los turistas patearse la ciudad. Un trajín constante que notan y celebran los responsables de hotelería. «En Semana Grande nos disparamos», afirman.

Publicado enOtros Última Hora
