La mayoría de imputados en la red de pederastia del llamado Pelicot catalán –el electricista de 45 años que operaba en un piso de Ciutat Vella y dirigía una trama que de momento cuenta con una decena de víctimas y 15 encausados– son, como ya sucedió en el proceso francés, «hombres corrientes», con parejas, hijos y trabajos estables. Aunque un grueso de implicados no tenían antecedentes por pederastia ni tenencia de pornografía infantil, llegado el momento, no tuvieron reparos en mantener relaciones sexuales –agresiones sexuales, dado que la edad mínima de consentimiento son 16 años– con menores de edad. En la actualidad, solo permanecen encarcelados dos imputados –entre ellos el electricista, Teófilo L. M.–. Otros están en libertad con medidas cautelares como la prohibición de acercarse a las víctimas o trabajar con menores.

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