Corría el minuto 39 cuando el Carlos Tartiere contuvo el aliento. No fue por un gol del Sporting, sino por un sobresalto que no entraba en ningún guion. Miguel Sesma Espinosa, colegiado del partido, ordenaba a los equipos retirarse a vestuarios por el reiterado lanzamiento de objetos de aficionados del Oviedo a jugadores del Sporting.

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