La lucha evolutiva emprendida por todos los seres vivos siempre se ha fijado como meta controlar la imprevisibilidad, primero en el dominio de la naturaleza y después como objeto principal de las ciencias sociales. El Derecho es, ante todo, más que un proyecto de organización del monopolio de la fuerza, una ciencia predictiva de la conducta de todos los creadores de normas, tanto públicos como privados. La justificada obsesión por la seguridad jurídica, que explica también su propia consagración en el texto constitucional (art. 9.3), es un reflejo de nuestra frágil condición humana, cercados como estamos por poderes con vocación de absolutos, imprevisibles e incontrolables.
Publicado enOtros Última Hora