Langreo Centro, el barrio que emergió del declive industrial: los vecinos detallan las claves de su tirón residencial (y las cosas que deben mejorar)

Langreo Centro, el barrio que emergió del declive industrial: los vecinos detallan las claves de su tirón residencial (y las cosas que deben mejorar)

Cuesta recordar (y para los más jóvenes imaginar) que la amplia avenida ajardinada por la que María Jesús García pasea a su perro «Dover», la terraza en la que Marco Baragaño sirve cafés y cañas a sus clientes o los columpios en los que jugaban los hijos de Lilián Fernández y Héctor Suárez fueran a finales del siglo pasado un abigarrado laberinto de viejas viviendas y talleres abandonados, cruzados por una línea ferroviaria que ponía a prueba los sistemas de amortiguación de los autobuses cuando pasaban por encima. Hoy, en ese espacio urbano se levanta Langreo Centro, el barrio más «joven» del concejo (apenas veinte años de existencia). Y también uno de los más dinámicos. La amplitud, la buena cobertura de servicios y equipamientos, y la «vida» que se respira son algunas de las virtudes más apreciadas por sus vecinos, que también coinciden a la hora de señalar un déficit: «Nos falta una farmacia».