Al salir de casa, Silverio Ramón Prendes y Gisele Fernandes de Almeida ven a veces el mar y siempre lechugas. Muchas lechugas. Miles de lechugas dando brochazos de distintos matices de verde al paisaje que enmarca su casa en la parroquia de Piedeloro (Carreño). La vivienda está rodeada por todas partes de seis hectáreas de tierra en la que en esta época se plantan 17.000 a la semana.

Publicado enOtros Última Hora
