Hace 20 años escribía Valentín Fuster en un prólogo: las pruebas científicas que implican a la obesidad y el sedentarismo en la producción de enfermedad son abrumadoras… una de las más importantes amenazas para la salud. El libro lo había escrito yo tras unos años dedicados a la fisiología del ejercicio. En el capítulo V, bajo el título Alimentación, actividad física y salud, abordaba el problema de la obesidad. La causa, decía entonces con rotundidad, no es otra que el desequilibrio entre la ingesta y el gasto energético.
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