Durante años fue uno de los grandes proyectos llamados a reforzar el papel universitario de Mieres, pero sin alcanzar nunca las expectativas iniciales. La residencia universitaria del campus mierense, inaugurada en 2012 frente a la estación de autobuses, vivió durante una década una etapa marcada por la baja ocupación y por una demanda prácticamente testimonial. Hoy, el complejo empieza a mostrar los ansiados síntomas de consolidación y crecimiento, con cifras que reflejan un cambio de tendencia significativo.

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