A lo largo de los años, hemos heredado y replicado ciertas tradiciones y prácticas relacionadas con la seguridad en nuestros hogares, muchas veces sin cuestionarlas o revisarlas. La falta de conocimiento en este ámbito ha llevado a que creamos que determinadas costumbres, aunque carezcan de base científica, nos proporcionan una sensación de protección frente a posibles intrusos.

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