Al final, no pudo ser. La Hermandad del Cristo Yacente de Salas había dejado claro que su objetivo «desde el minuto uno es procesionar, lo intentaremos hasta el último momento». Sin embargo, se cumplió la nefasta previsión meteorológica y la intensa lluvia que caía a las diez de la noche impidió la salida de la esperada procesión del Santo Entierro. Con todo, se articuló un «Plan B» en el interior de la Colegiata, un acto religioso que emocionó a los salenses.

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