Ha usado dos nombres a lo largo de su vida: Mauricio Ramos y Antonio da Silva. Ha tenido dos apodos: El Portugués y, también, El Medio Hombre. Estuvo en la cárcel en Suiza y Francia. Fue acusado de secuestro y agresión sexual. Tuvo dos mujeres. La primera le abandonó y vive para contarlo. La segunda, una joven asturiana llamada María Trinidad Suardíaz, lo denunció por malos tratos en 1986, poco después de dar a luz a su hija, Beatriz.

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