Enfilando esos diez últimos partidos en los que los que saben de esto dicen que se juega todo lo jugable, el drama se ha instalado en los dos grandes de la madreñina «furgolística». En Gijón ya no recuerdan cuándo ganaron por última vez. Hay recién nacidos que van camino del destete que aún no han asistido a un triunfo rojiblanco. Los gijoneses acumulan siete jornadas sin una victoria y ya tienen claro lo que les toca: permanencia, permanencia, permanencia. El que siga pensando que «sí se puede» debería hacérselo mirar ya que la caída al vacío de los rojiblancos no es cuestión de un mal día o dos. Luego está el espectáculo ofrecido por el árbitro del partido frente al Albacete. Puede que Muresan Muresan y sus colegas del VAR hayan batido récords de llamadas y rellamadas a la pantallita. Habrá que repasar si en algún momento desde que existe el videoarbitraje el trencilla de turno tuvo que ir en dos ocasiones para repasar la misma jugada.

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