Los ataques de oso frecuentes en los colmenares se han incrementado este inicio de otoño por la falta de comida en los montes. La escasez de lluvia de los últimos meses y las temperaturas altas está haciendo que los frutos de otoño escaseen y en los terrenos afectados por los incendios del pasado mes de agosto el alimento ha desaparecido por completo, lo que hace que la presión de la fauna salvaje en los pueblos y sus alrededores se incremente.

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