«Lo primero es desear que se sanee bien. Luego, consideramos que sería buena idea hacer un aparcamiento provisional y en un futuro que haya, por qué no, viviendas y zonas verdes». Esta reflexión hizo ayer Carlos Arias, el presidente de la asociación de vecinos «Alfonso Camín» de La Calzada, respecto al solar que resultará en el barrio tras el ansiado derribo de la nave de Flex. Una reflexión en la que la palabra «solar» adquiere una especial relevancia porque, entienden los vecinos del barrio, que ella misma entraña entrar en una nueva fase tras años de reclamaciones para poner fin al deterioro del inmueble. Un inmueble, la vieja fábrica de colchones, que pasó de ser uno de los pulmones industriales de Cuatro Caminos a convertirse en un manantial casi inagotable de problemas para sus vecinos.

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